El llanto de un bebé siempre expresa una
necesidad no satisfecha: un malestar físico o emocional. Hay que tener claro
que los bebés nunca lloran por capricho o para manipular a un adulto, por
tanto, debemos satisfacer esa necesidad consolándolo y nunca dejándolo llorar.
Reconocer esa necesidad es fundamental para poder
atenderla bien y lo antes posible.
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Conforme pasen los días, nos resultará más
fácil reconocer el llanto de nuestro bebé, pero si queremos tener una idea para
anticiparnos, aquí os clasifico los tipos de llanto:
Llanto básico: sigue un patrón
rítmico, consiste en un grito, seguido de un breve silencio y un silbido
aspirando y vuelta a empezar.
Llanto de enfado: casi igual que el básico,
aunque más agudo, forzando las cuerdas vocales.
Llanto de hambre: es el más grave y
agudo alternando un ritmo lento y rápido. Se puede comprobar mostrándole el
alimento, automáticamente se transformará en un gruñido de satisfacción.
Llanto de sueño o
cansancio: es suave, rítmico y bastante repetitivo.
Llanto de
aburrimiento: éste tendrá subidas de tono enrabietadas.
Llanto de malestar o
dolor: consiste en grito repentino, acompañado de un período de respiración más
largo.
Obviamente, nuestro bebé lo más seguro
es que se calme brevemente al cogerlo en los brazos, pero lo que realmente le
hará sentirse bien es satisfacer su necesidad lo antes posible.
MAMI
ES PSICÓLOGA
Psicóloga y Blogger
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